sábado, julio 23, 2011

Zolezzi en Tolerancia Cero (18 de Julio)




Debo agregar que sino fuera por los cientos de chilenos que suben videos a YouTube estaríamos hasta el cornete con la velocidad del sitio de Chilevision en Internet.

Gracias a todos los flaites de las tomas!!! (Ya saque a luz mi hilacha piñinienta)

viernes, julio 22, 2011

En el lado chistoso

Me niego a ponerlo en mi blog, pero existe sí, existe, un video en YouTube de otro flashmob en la Plaza de Armas (como el Thriller ante la Plaza de la Constitución) realizado por estudiantes en protesta de la situación en la que se encuentra la Educación Chilena. Tipeen "Gagazo por la Educación".

Aunque igual de pendejo, pero menos viciado, pondré este video para los que como yo crecieron viendo idioteces en la TV y ahora esas idioteces han sido aprovechadas para transmitir un mensaje más interesante.




jueves, julio 21, 2011

COLUMNA DE OPINION DIARIO EL MOSTRADOR.CL
20 de Julio de 2011

La vieja historia de Piñera y la educación como bien de consumo

por
JAIME RETAMAL
Facultad de Humanidades de la Usach
http://educacion.usach.cl

En Cuadernos de Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en su edición de Abril del año 1980, encontramos un extraordinario artículo –de carácter científico- del joven Ph.D. en economía por la Universidad de Harvard, Sebastián Piñera, a la sazón, Gerente General del Banco de Talca.

Es extraordinario, pues reconocemos en él a un hombre de principios.

Hoy, 30 años después, Sebastián Piñera es nada menos que todo un hombre, ya maduro, con años de experiencia en la economía, las finanzas, los negocios; feliz, exitoso, winner; hombre de familia y Presidente de la República, funcionario público, servidor público, electo democráticamente, hoy -decimos- reconocemos en él a un hombre de principios.

Es lo que los pueblos necesitan. Hombres de principios claros, evidentes, racionales, apegados a la naturaleza de las cosas, máxime si están sustentados científicamente. Chile no necesita populistas bananeros tercermundistas.Después de 30 años, escuchamos al presidente de Chile Sebastián Piñera, entregar un mensaje de unidad ante el conflicto universitario, un mensaje centrado en mejores oportunidades de acceso, en más y mejor control de calidad y en más financiamiento para las universidades.

Si comparamos el mensaje de hoy con el artículo de hace ya 30 años, encontraremos similitudes a nivel de principios, orientaciones y fundamentos extraordinarios.

Después de 30 años, el presidente Piñera mantiene sus principios. Demuestra ser un excelente alumno de la escuela neoliberal norteamericana.

El artículo de 1980 se llama literalmente Orientaciones para una Reforma al sector educacional chileno. No obstante, el artículo específicamente se enfoca, en su tercera parte, a entregar lo que denomina orientaciones de “políticas” en educación.

TAREAS CLARAS
Su actualidad y oportunismo era innegable, pues la dictadura de Pinochet estaba ya embarcada en su “revolución sistémica” a toda la estructura educacional chilena.

¿Por qué Augusto Pinochet Ugarte se preocupó de la educación? Pues, simple. El Decreto Ley Nº1 publicado en el Diario Oficial el 18 de Septiembre de 1973 ya lo decía: “la Fuerza Pública[…]representa la organización que el Estado se ha dado para el resguardo y defensa de su integridad física y moral y de su identidad histórico-cultural”. Había que defender a Chile que se encontraba en un proceso de destrucción sistemática e integral de los elementos constitutivos de su ser “por efecto de la intromisión de una ideología dogmática y excluyente, inspirada en los principios foráneos del marxismo-leninismo”.

Ahora bien, ¿Qué era el marxismo? El Decreto Ley Nº 77 del 13 de Octubre de 1973 lo explica claramente. La doctrina marxista “(1)…encierra un concepto del hombre y de la sociedad que lesiona la dignidad del ser humano y atenta en contra de los valores libertarios y cristianos que son parte de la tradición nacional;(2)…es incompatible con el concepto de unidad nacional;(3) …se orienta a la destrucción de elementos esenciales y constitutivos del ser nacional”.

Había que salvar a Chile. Por ello, como decía DL Nº77 “sobre el nuevo Gobierno recae la misión de extirpar de Chile el marxismo, de reconstruir moral y materialmente el país hacia el desarrollo económico”. Por esta razón Augusto Pinochet Ugarte, el gremialismo y la derecha en su totalidad se preocuparon de la educación.

La educación fue para ellos un poderoso instrumento para la redención del pueblo y para el desarrollo económico. Carambola perfecta.

Nadie se podía restar en tan noble tarea escatológica, ningún patriota de buena voluntad.

Esa tarea seguía vigente en 1980. ¿En qué podía aportar un economista formado en economía de la educación, joven, audaz, gerente? Debía ponerse manos a la obra y aportar al país.

TALCA, PARÍS Y CHICAGO
Talca es un sentimiento. Es una ciudad melancólica. Una ciudad sin glamour, sin grandes avenidas, pero que se resiste al paso del tiempo a fuerza de ser totalmente bucólica, sobre todo para quienes ya no están ahí.

¿Qué hace un joven gerente Ph.D. de Harvard en Talca y en su Banco en 1980? Para algunos la cárcel es una bendición. Grandes personajes de la historia de la humanidad han pasado por ella, fortaleciendo su espíritu y su carácter para comenzar a ser líderes de pueblos y naciones. Piñera no fue a la cárcel. Debido a la demanda por la quiebra del Banco, fue encargado reo. Pero la justicia, posteriormente lo absolvió.

Sebastián Piñera siempre ha dicho que en ese año 1980 fue perseguido por la dictadura debido a su defensa de los Derechos Humanos y a sus ideas políticas.

En fin… fue en Talca donde escribió seguramente gran parte de su artículo estrella de 1980 de la Revista de Economía de la PUC.

No es menor. Tanto impacto tuvo esa tercera parte del artículo científico del joven Sebastián Piñera, que la principal revista de divulgación doctrinal del gremialismo de Jaime Guzmán, la Revista Realidad, la publicaba en su totalidad para la edición de Abril de 1980.

Según el Piñera de los 80 no existe razón alguna para que el Estado subsidie con recursos públicos a estudiantes de ingresos medios y altos; concluye “en consecuencia el financiamiento de los gastos de docencia incurridos por los centros de educación superior debiera recaer sobre los estudiantes universitarios, que son sus principales beneficiarios”.

La razón es clara, pues “…el capital humano adquirido por aquellos alumnos que logran acceder a la educación universitaria, es indudable que, al egresar del ciclo de educación universitaria, lograrán niveles de ingresos que los asimilarán a los grupos de ingresos medios y altos”. Lógico. En el mercado del conocimiento, el saber universitario es un capital que se compra individualmente y beneficia fundamentalmente a su propietario.

¿Cómo lo hacemos para no excluir a los estudiantes de niveles medios y bajos que no puedan pagar? La respuesta es clara, pues “en estas circunstancias, la acción del Estado no debiera orientarse hacia la implementación de un sistema de subsidios masivo e indiscriminado a favor de los alumnos universitarios, sino que, muy por el contrario, ella debiera orientarse hacia la implementación de un sistema de préstamos que permita financiar los costos directos e indirectos de la educación universitaria”. Todos pagan. En ningún caso, en el mercado del conocimiento, el saber universitario debe ser gratuito. Si no hay dinero al momento, crédito. Pero todos pagan. Normal. Lógico.

Pero ¿cómo paga después el que obtuvo un crédito y era de nivel medio o bajo? “Los créditos obtenidos por los alumnos mediante este sistema, durante el período de educación superior, serían cancelados, con un período de gracia determinado, con posterioridad al egreso de los alumnos de la educación superior”. Bueno, paga, pero con facilidades.

No quiero dejar pasar una nota al pie de página muy interesante; dice “en forma extremadamente selectiva este sistema de préstamos podría complementarse con un sistema de becas educacionales”.

LA EDUCACIÓN ES UN BIEN DE CONSUMO
Extraordinario. Extraordinario cómo reconocemos a nuestro Presidente de hoy en el joven Ph.D en Talca.

Nadie podría negar su excelencia en ser un gran alumno… ¿de la escuela de Chicago?

Parece que sí. Veamos.

La gran novedad de los kioskos chilenos a comienzos del año 1981, era la posibilidad de comprar, semana a semana mediante una revista de circulación nacional, el último libro de Milton Friedman “Libertad de Elegir”.

La primera semana de febrero incluía la segunda parte del capítulo “¿Qué falla en nuestras escuelas?” dedicado a la educación superior. Uno de los títulos es muy sugerente “Educación Superior: la solución”.

Friedman directamente argumenta que “es deseable en el más alto grado que todo hombre o mujer joven, tenga oportunidad de acceder a la enseñanza superior (y destaca Friedman) siempre que él -o ella- esté dispuesto a pagarla en el momento o deduciéndolo de la renta más elevada que la enseñanza le permite obtener”.


Nos da la clave de inmediato, pues dice: “Hay argumentos fuertes en pro de un fondo crediticio suficiente para garantizar igualdad de oportunidades a todos. También de la extensión de la información sobre la asequibilidad de tales fondos destinados a estimular a los menos privilegiados para que aprovechen las oportunidades. No hay argumentos para subvencionar a personas que consiguen enseñanza superior a expensas de quienes no la consiguen. En la medida en que el Estado maneja instituciones de enseñanza superior, tendrá que cobrar a los estudiantes las cuotas correspondientes al coste total de la enseñanza y demás servicios que se le proporcionan”

Hasta aquí nadie lo dudaría: Piñera, de excelencia, el primer alumno.

Pero hay otras cosas que las aprendimos de Friedman en vivo y directo.

Cuando vino Milton Friedman a Chile, fines de Marzo comienzos de Abril del año 1975, cualquiera podrá imaginar la conmoción que eso causó.

Llegaba del norte el padre inspirador y traía un mensaje: “la libertad de los individuos se ve permanentemente amenazada por el Estado[…]todo programa social que se ha iniciado por ayudar a los pobres ha terminado dañándolos y ayudando a los estratos medios y ricos”, asestó de entrada, el mítico economista.

Pero entonces ¿qué debe hacer el Estado, profesor Friedman? Debe limitar su acción a “proteger a los particulares de la coerción de otros particulares […] debe velar por la defensa de la propiedad, defensa contra la estafa, el fraude y garantizar que los contratos se cumplan.”

Fin de la historia: aprendimos, con Friedman y hoy con Piñera, que la educación es nada más y nada menos que un bien de consumo. Duro aprendizaje. Violento.

martes, julio 19, 2011

Tomándonos de las manos para entender el conflicto de la Educación Superior Chilena

Esta es una lista de videos en Inet que sirven (y mucho creo) para rápidamente enterarse de lo que pasa en Chile, por la boca del experto Mario Waissbluth (Educación 2020) y los panelistas de la Tolerancia Cero. Además unas declaraciones por el MinEduc J. Lavín y la Pdta de la Fech C. Vallejo.

Disfruten!

Camila Vallejo en Tolerancia Cero
(6 de Junio)





Ministro Lavín en Tolerancia Cero
(12 de Junio)



Marcel Claude en CNN Chile
(14 de Junio)


El Rector de la U.Chile Victor Pérez en CNN Chile
(24 de Junio)


El lucro en la Educación Superior en Chile
en Tolerancia Cero
(26 de Junio)



Presidente Piñera
(5 de Julio)


Camila Vallejo en la Ultima Mirada
(7 de Julio)


María Monckeberg en SLB
(7 de Julio)


Opinión: Premios Nacionales de Historia y Periodismo
sobre la Mala Educación Chilena
(9 de Julio)


Mario Waissbluth en Tolerancia Cero
(10 de Julio)





domingo, julio 17, 2011

Lady Gaga: ¿Perdimos el gusto por la buena música?

Eso es todo.

No hay mucho que decir.

Entiendo que sea música entretenida para bailar... cualquier punchi punchi sirve.

PERO ES LA IDOLO NUMERO UNO MUNDIAL!!!!

QUE ONDA!!!!!!?????

Eso.

Que en paz descanse el gusto por la música con contenido.

dedicado a los jóvenes mermes que adoran a Lady Gaga
(de repente que prueben la caca, en una de esas les gusta)

martes, junio 14, 2011

Tuve un sueño (Primera Parte)

Una tarde, bajo el cielo abierto salpicado de nubes gruesas blancas, dos hombres se encontraban recostados sobre la hierba de un parque. El Sol del mediodía acariciaba sus desnudas nucas con la suave languidez de un amante satisfecho, mientras uno de los hombres estaba absorto observando las minúsculas hojas de hierba que parecían estirarse hacia el firmamento en una danza multitudinaria. El viento marca los tiempos, pensaba, cuando el otro hombre le preguntó, entrecerrando los ojos para no encandilarse con la luz.

- ¿Cómo dijo que era su nombre?

- Mark, respondió. Pero la respuesta rápidamente se diluyó en el suave tarareo que parecía surgir por debajo de los hombres, del Sol, del cielo azul y el vasto verdor que cubría la tierra. Durante el verano la vida del parque cobraba una fuerza y una exhuberancia que compelía a Mark a salir de su hogar, especialmente si se negaba a oir la invitación inicial que lo llamaba en sueños, reclamando su presencia al comenzar la primavera. La tierra tapizada de hierba siempre lo acunaba como una madre que hace dormir a su niño. Mark lentamente se volvió hacia el otro hombre, gruñendo en su interior por la falta de privacidad. El hombre había dicho algo sin que él le prestase mucha atención.

- ¿Qué dice? No le oí al comienzo.

El hombre lo miró con cierto desconcierto herido, pero al darse cuenta de lo profuso de los sueños que Mark albergaba en sus ojos, pronto su desconcierto se desvaneció y una sonrisa de comprensión tapizó su rostro.

- Le decía que vine para verificar los rumores.

- ¿Cuáles rumores?

- Los veteranos del centro de ancianos tienen miedo de venir al parque -le dijo el hombre, con aire de investigador privado. Haciendo de su voz un murmullo casi inaudible declaró: Los encargados del centro me han dicho que los viejos oyen voces en el parque.

- A los niños parece no molestarles -le respondió Mark. El hombre levantó una ceja y soltó una carcajada muda tras hacer la mueca de sus labios. Mark inmediatamente se dió cuenta de su error. Escasos niños vivían en el vecindario y la mayoría de ellos raramente salía de sus casas. Jugar, al parecer, ya no requería correr al aire libre ni subirse a los árboles.

- Una anciana me contó que no vendría hasta que usted no hubiese aplacado a las voces. En su opinión... espere, le leeré lo que me dijo -el hombre sacó una arrugada libreta de papel y tras hojear las páginas llenas de notas, citó-. "Todos los años es lo mismo. No puedo ir hasta que ese joven no haya visitado el lugar".

Esto sorprendió a Mark. Giró la cabeza hasta que el edificio del centro de ancianos apareció, a lo lejos, en su campo de visión. Estaba al otro lado del canal que separaba al parque de la ciudad. Mark atravesaba en sus visitas el mismo puente que los ancianos utilizarían después, en su camino al parque. Cerrando los ojos, Mark se obligó a recordar si había alguna vez entrado al parque y observado que no era el primero en llegar, cualquiera fuese la hora. Abriéndolos, miró al hombre y dijo:

- En invierno.

- ¿Sí? - dijo el hombre de súbito, atento, como si Mark estaba por confirmar algo de suma importancia. Pacientemente, no obstante, esperó a que Mark organizara sus pensamientos en silencio.

- En invierno, cuando miro hacia acá desde mi piso, veo a la gente caminar por el parque. Adultos y viejos, por igual, recorren el lugar -dijo Mark, y prosiguió-. Verá, nunca vengo en invierno. Me deprimo. Es como si el parque estuviese completamente muerto... En verano es distinto. Muchas veces debo resistir el impulso de venir antes. Siempre termino por venir por supuesto. Me agrada volver.

Al final de su relato, Mark estaba sonriendo maliciosamente y sus brazos se habían abierto. Con sus dedos sumergidos en la hierba, Mark parecía abrazar la tierra y el parque parecía recibirlo como a un hijo perdido. El hombre abrumado por la sorpresa, tuvo una revelación cuando de pronto creyó oír un suspiro en el viento. Un canturreo denso que ocupaba el espacio inmenso entre el cielo y el suelo, conteniéndolo y sosteniéndolo como una cuerda tensa que está pronta a romperse en dos. Con cierto pavor, el hombre imaginó que su mente se ahogaría en la inmensidad de ese suave murmullo. O que el contenido de su mente se desparramarían irreversiblemente sin forma, si la cuerda de pronto se cortase, como el contenido de un huevo de gallina al romperse la cáscara. O peor, que su cuerpo sería instantáneamente lanzado al espacio si no dejase tranquilo al hombre que ahora, acostado a su lado, había cerrado los ojos en su abrazo y parecía oír una melodía distinta a la que oía él. Ninguna de estas vivas imágenes en su cabeza le ayudó a juntar el coraje para continuar su entrevista.

Cuando Mark abrió los ojos, supo que ya no estaba en el parque cerca del edificio donde vivía en uno de sus pisos, y desde donde había por tantos días y noches mirado al parque con un anhelo creciente que parecía amenazar con arrancar su alma de su cuerpo sino regresaba pronto a él. En lugar de los edificios y los sonidos de la ciudad, frente a Mark se extendía pradera verde cuyos límites se perdían de vista en todas las direcciones del horizonte.

(... continuará)