viernes, abril 13, 2007

DIA DOS (Wellington)

La Odisea continua!





Ayer estaba pal pico de deprimido parece, leer el registro de ayer nada tiene que ver con cómo me siento hoy, ya que me sacudí la mala ondita. Fui hoy al Jardín Botánico: caminar, caminar, más caminar y aún más caminar. No habían zancudos por gracia divina supongo, así que pude disfrutar de la vista, de las plantas y de los musgos con absoluta libertad y placer no culpable (el deleite de cualquier biólogo de corazón).









Definitivamente el jardín de rosas de Lady Norwood era bastante hermoso, pero por supuesto que los sparrows la llevaron con cuática, acercándose a mí como jamás lo había hecho antes una ave.







Ello me hizo pensar en que sería un menso estúpido si no iba a visitar el zoológico esa misma tarde. Así que después de comerme un sandwich y tomarme un juguito rico de naranja, empecé a planear mi visita al zoológico.














El paseo al zoológico resultó todo un éxito, aun cuando hubieron intentos propios de boicot cuando me di cuenta de que uno de los buses que iban hasta él, no funcionaba durante feriados, pero insistí razonablemente y tomé otro bus que hizo bastante bien el trabajo de transportarme hasta las puertas mismas del zoolólogico. Desafortunamente, llegué un poco tarde, me quedaban unas 2 horas antes del cierre. Casi corrí por el zoológico, pero fue inevitable quedarme mirando como un idiota amante de los animales por mucho rato, frente a los primates, geckos y las impresionantes aves de NZ. Cuando sólo quedaba yo en el zoológico, me di cuenta lo tarde que era y aunque ninguno de los cuidadores me pidió que abandonara el lugar, me entró ese urgimiento primitivo de estar rodeado de animales salvajes al atardecer y solo. Fue muy divertido, yo y mi sensación de ser el último hombre entre muchos otros animales.






El premio máximo del zoológico fue el Frogmouth. Aunque las fotos salieron bastante malas, pondré esta para mi amigo Chinasky y los demás, aunque sé que Cristián hubiese podido disfrutar como yo de quedarme pegado mirando a tan raro pájaro por más de 10 minutos seguidos, aguardando el más mínimo de los movimientos de una ave que está quieta como piedra durante su siesta sobre una rama, para poder guardar para siempre el recuerdo de tal magnífico animal.


Llegué tarde al hostal y ahí estaban todos, chupando como si no hubiese un mañana, y entre ellos, Antonio, sonriente, dispuesto a volarme la raja nuevamente en ajedrez. Jugamos 5 partidas, sólo pude ganar una, cometí demasiados errores no forzados. Qué pena, pero qué aprendizaje!
Entre juego y juego, Antonio me invitó a Casttlepoint, a 3 horas de Wellington, hacia la costa Este. Obviamente accepté, era una magnífica oportunidad de conocer un poco de la zona en auto, sacar fotos y quizás mojar mis patitas en el Pacífico otra vez.









Mañana otro reporte!

Nos vemos!

DIA UNO (Wellington)

Por fin! Porque se los debía... gracias por esperar.

Llegué a Wellington muy agotado de antemano, me di cuenta antes de partir de que en realidad no me encontraba en la mejor de las disposiciones para estar 4 días lejos de lo que me he ido acostumbrando a llamar hogar en Auckland. Me estoy llevando de maravillas con Alana, y nos hemos vuelto los mejores compinches (que quede claro que me desagradaría enormemente que me agarraran pal weveo por esa última frase, asi que ahorrense el esfuerzo por favor!). Pero el viaje era impostergable y necesario, el estar solo me obligaría a pensar, o quizás mejor dicho, a no hacerlo demasiado. Llegue a las 11 a Wellington, por obra y gracia de un aterrizaje maravilllosamente suave (a veces aterrizar en W resulta un fiasco por los fuertes vientos y hay que volver a repetir las maniobras de aterrizaje hasta que resultan exitosas).

Flyer Bus, llegando a la ciudad de Wellington

Esperé el Flyer Bus por casi media hora para ahorrarme unos sucios dolares kiwis, o sea que le hice el mejor de mis desprecios a los choferes de los mini shuttles (transportes) que ofrecían el mismo viaje por $4.50 NZD más. Esto era un asunto de honor de viajero paupérrimo y acérrimo. Con mi mapa de Wellington en mano (o bajo la axila) me dispuse a contemplar el paisaje y orientarme a la vez. Wellington es una ciudad costera de pequeñas dimensiones, con un no-se-qué que me hace recordar a Valparaíso, sólo que en vez de cerros hay volcanes inactivos y es un lugar mucho más lúgubre (Papá lo definió como el efecto Estocolmo, Daniela como el efecto Montevideo).

Iglesias hermosas entre calles angostas y volcanes extintos

Típica ciudad costera?

Me bajé en el paradero más cercano al hostal (Rosemere Backpackers), y una vez ahí clamé por mi cama y mis sábanas, mi almohada y mi cobertor (acá les dicen duvet).

La pieza en Rosemere Backpackers (Hostal del Demonio)

Dejé mis cosas y salí a caminar y a buscar un almuerzo decente. Encontré finalmente mi placer culpable culinario en un restaurant de kebabs. Ordené uno de cordero y me lo devoré en cosa de minutos (con todos los ingredientes posibles, salsa de yogurt con ajo y salsa de tomate). Salí del restaurant con la idea de llegar a Te Papa, el Museo de NZ de Wellington.

Cuba Street

Cuba Street (más tiendas)

Estuve atrapado en Te Papa por unas 4 horas. Casi medio dormido, con sueño y un dolor de cabeza incipiente (de resfrío seguramente), terminé de ver la exposición egipcia de momias (no se permitía sacar las fotos, snif snif) y me devolví al hostal a abrigarme contra el viento marino que te puede voltear en un santiamén, si te pilla desbalanceado al doblar por una esquina y el incipiente resfrío.

Llegando a Te Papa Museum

Conchas de su ma...

La canoa de los Maories (xD)

Su mitología Maori

Jajaja... las primeras impresiones de los colonos extranjeros

Sus aves (para los fanáticos)

Bichos, muchos bichos

El Jardín de los Arbustos

Chucha la wea linda (monumento Maori para los kiwis)

Una pintura preciosa

En mi camino de regreso por las calles medio vacías de Wellington (era fin de semana santa de todos modos, además de ser una de las ciudades con menos brillo que he llegado a conocer) me encontré de lleno con una tienda gigante de libros usados, con algunos libros inclusive en español (uno de Konrad Lorenz, estuve a punto de comprárselo a Chinasky, pero después de echarle una buena y exhaustiva mirada, decidí que era pura basura). Saqué una foto del lugar, más tarde volvería para llevarme una copia del Señor de los Anillos en inglés original, de tapas duras color negro, excelente empaste y edición. La tienda era un sueño vuelto realidad.

LIBROS DE SEGUNDA MANO!

(Podría sepultarme en estos libros y no salir jamás a tomar el sol)

Una vez de regreso en el hostal, me puse encima mi chaleco y salí nuevamente a caminar por las calles desiertas de Welllington por un rato muy largo y tedioso. Decidí cambiar mi suerte y mi estado de desánimo (realmente era una realidad triste y gris) y al volver al hostal estaba muy convencido de que haría migas con otras personas del lugar, para matar el tiempo y no tragarme esa mierda de vacío que toda la ciudad me arrojaba.

Conocí a Antonio, un italiano que fabrica muebles y que anda trabajando por un año en NZ (WORKING HOLIDAYS), buscando su identidad. También conocí a dos franceses (con quienes apenas conversé) y a dos argentinos, Martin (que me recordó un montón al Camilo Libedinsky de hace 10 años atrás) y Federico. Eché la talla con ellos un rato e inmediatamente después me dispuse a jugar ajedrez con Antonio. Jugamos tres partidos y me fui a tomar una ducha, ya eran más de las 22:30 y el dolor de cabeza no había retrocedido ni con Panadol. Una clara señal de que debía irme a acostar. Antonio me pateó el trasero (2 a 1).

miércoles, abril 11, 2007

Ya viene

He estado completamente ocupado, ya vendrán las nuevas buenas sobre mi viaje a Wellington y mi próximo viaje a Sydney!

Estoy hasta el copi con weas que tengo que hacer!

Paciencia!

lunes, abril 02, 2007

Haka



Lider: Ringa pakia!
Golpea las manos contra los muslos!

Uma tiraha!
Infla el pecho!

Turi whatia!
Dobla las rodillas!

Hope whai ake!
Sigue con la cadera!

Waewae takahia kia kino!
Golpea tus pies contra el suelo lo más fuerte que puedas!




Lider: Ka mate, ka mate
Puedo Morir, Puedo Morir
Team: Ka ora, ka ora
Puedo Vivir, Puedo Vivir
Lider: Ka mate, ka mate
Puedo Morir, Puedo Morir
Team: Ka ora, ka ora
Puedo Vivir, Puedo Vivir
Todos: Tēnei te tangata pūhuruhuru
Este es el hombre peludo*

Nāna nei i tiki mai whakawhiti te rā
Que trajo el sol Y lo hizo brillar de nuevo

Ā upane, ka upane
¡Un paso hacia arriba! ¡Otro paso hacia arriba!

Ā upane, ka upane
¡Un paso hacia arriba! ¡Otro paso hacia arriba!

Whiti te rā, hī!
El Sol Brilla!


*Desde la cosmovisión maorí peludo equivale a valiente

Auckland Domain & Museum































Ufff... un día largo fue. Pasé 5 horas al menos dentro del Domain. Se me pasó la hora volando, buen sábado amigos y amigas, polola y familiares.

Abrazos a todos!